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Averías que provocamos nosotros mismos

Publicado: 3 de Noviembre de 2014

Te explicamos cuáles son:


- No revisar la presión de los neumáticos periódicamente: por pereza o porque, en apariencia, no parecen deshinchados, pero lo cierto es que descuidar este elemento tan básico de nuestro vehículo podría salirnos caro. Un reventón en marcha puede dañar la llanta, además de causar un accidente. El coste de reparación de un neumático parte de los 60€. No cuesta nada echarle un ojo a la presión de las ruedas una vez al mes.

- Acelerar mucho cuando el motor aún está frío: si el vehículo lleva un tiempo parado, la temperatura del motor se enfría y todo el aceite se encuentra depositado en el cárter. Cuando arrancamos, debemos esperar a que el motor recupere su temperatura y que el aceite llegue a todos los rincones del motor para lubricarlo bien. Si no respetamos esta máxima, los elementos internos del propulsor (cilindros, guías de las válvulas…) sufren más desgaste de lo habitual y reducen su vida útil hasta el 50%. Reparar este tipo de averías puede subir hasta los 900€. Es recomendable esperar unos 10 segundos antes de comenzar a circular. Después, acelera siempre de forma progresiva, evitando que el motor supere las 2.700 rpm en los diesel y las 3.500 en los gasolina.

- Mantener el embrague pisado en los semáforos: este mal hábito provoca un mayor desgaste del sistema de embrague. No cuesta nada dejar el coche en punto muerto cuando nos paramos en un semáforo, de lo contrario cambiar el embrague te costará unos 400€.

- Abusar de los frenos: en bajadas prolongadas tendemos a usar el freno para reducir la velocidad del coche, aumentando el desgaste de pastillas y discos, provocando la deformación de los discos y el deterioro del líquido de frenos. Un cambio de pastillas puede costar entorno a los 60€, pero la sustitución de los discos ya se eleva hasta los 250€. Cambiar el líquido de frenos puede costarnos unos 70€. Si nos acostumbramos a utilizar marchas cortas cuando hay pendiente, tiraremos menos de freno y controlaremos mejor el vehículo en las curvas.

- Circular con el motor muy bajo de revoluciones: puede servirnos para incrementar el ahorro de combustible, pero si abusamos de esta práctica podemos dañar la válvula EGR, el catalizador y el filtro de partículas debido a la acumulación de carbonilla. Las tres reparaciones nos dolerían en el bolsillo, pues cambiar la válvula EGR ronda los 250€ de media, sustituir el catalizador, unos 700€, y el filtro de partículas, 1.200€.
Nos tenemos que acostumbrar a circular con el régimen de revoluciones adecuado a nuestro motor. Si es diesel este régimen se encuentra entre las 1.700 y 1.8000 rpm. Y si es gasolina, el régimen rondará las 2.500 rpm.

- Parar el motor de golpe después de un trayecto largo: esta mala costumbre afecta a los motores turbo porque el aceite se queda acumulado en el mismo turbo y tenderá a carbonizarse. Hay que esperar unos minutos a que el turbo reduzca un poco su temperatura. El cambio de esta pieza puede suponer un coste de unos 1.000€

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